Soraya Toledo - Cáncer de Yeyuno

Mi nombre es Soraya Toledo, tengo 54 años de edad, en septiembre de 2014 fui diagnosticada con Cáncer de Yeyuno y quiero compartir con ustedes cómo he vivido este proceso.
A principio del año 2014 empecé a sentir algunas molestias que asocié con una gastritis que sufrí en mi adolescencia, esto me llevó a consultar a tres gastroenterólogos, quienes solo me diagnosticaron estrés, a pesar de la evidente baja de peso.
En septiembre del mismo año y gracias a la recomendación de un médico amigo, llegué a la consulta del Dr. Sergio Carvajal, él ordenó exámenes y un scanner que revelaron un tumor de 3,8 centímetros en el yeyuno. La localización del tumor provocaba la obstrucción casi completa en el conducto, razón por la que mi cuerpo no era capaz de retener alimentos, desencadenando un evidente estado de desnutrición (42 kg.)
Inicialmente el diagnostico me paralizó, sin embargo, tuve claro en ese mismo momento que no podía ponerme a especular sin antes escuchar la opinión de mi médico. Siento que desde ese momento, asumí el control de mi enfermedad con mucha fortaleza, contrariamente a la reacción que tuvo mi marido, ya que él se deprimió y no disimulaba su angustia y preocupación por nuestra familia, por el futuro de Adolfo, de 13 años y Sofía, de 11 años de edad.
Pasado el shock inicial y de acuerdo con las indicaciones de mi médico tratante, me hospitalicé al día siguiente en la Clínica Sta. María y me hicieron exámenes de rigor; estuve dos días con alimentación parenteral y al tercer día pasé a pabellón. Me operó el Dr. Bucheiste, excelente cirujano gástrico. A partir de la operación y con un pronóstico no muy favorable, estoy con ciclos de quimioterapia en el Centro del Cáncer de la U. Católica.
Este proceso no ha sido tan devastador, siempre me he mantenido con mucho ánimo. En los primeros 12 ciclos me administraron drogas fuertes, con las cuales perdí cabello y también el sabor de los alimentos, además padecí neuropatías en manos y pies.
He vivido esta enfermedad sintiendo que no estoy sola, mi familia con su apoyo incondicional ha sido un pilar importante en mi recuperación; los amigos también han jugado un papel importante, es tan rico sentirse querida y acompañada… Hoy estoy con quimioterapia de mantención, mi oncólogo dice que la enfermedad está muy controlada.
Creo que a pesar de lo que estamos viviendo, lo importante es “ponerle ganas a la vida”, a partir de mi enfermedad no he dejado de trabajar, soy independiente y esto me permite administrar mi tiempo, hago una jornada de horario relajado, concreté un proyecto que tenía pendiente y lo más importante, veo a mi familia más tranquila.
Mi preocupación principal fueron mis hijos y mi marido, me dolía que esta situación les causara dolor pero hoy creo que están fortalecidos; muchas veces pensé que sus proyectos de vida se estancarían, sin embargo, con el tiempo he podido observar que siguen siendo niños felices, hábiles deportistas, disfrutan de la vida familiar, de sus amigos, cumplen con sus estudios. En cuanto a mi marido, también está en calma, feliz de verme bien y agradeciendo todos los días a Dios por el nuevo día que podemos compartir. Finalmente, quiero decirles que tomen fuerza de la vida, leí hace un tiempo un bello poema vinculado a la resiliencia de Mario Benedetti, del cual transcribo algunos versos para que los tomen como “punch de esperanza”: ……
“no te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme, aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda, y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma aún hay vida en tus sueños”.